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Técnicas para hacer buenas fotos de la vivienda

Sabemos que te vuelcas en dar un servicio completo al propietario para la venta de su inmueble. Es un largo proceso que antes o después pasa por la publicación y… sí. Cuando presentas la ficha, lo más importante son las imágenes.

Puedes recurrir a un fotógrafo profesional para inmobiliarias, puedes hacer un curso de fotografía o puedes invertir en buenas cámaras. Aún con todo, siempre es recomendable que conozcas las bases fundamentales a tener en cuenta en fotografía de estancias y exteriores, para dar las pautas o para hacerlas por tu cuenta cuando sea necesario.

¿Empezamos? Preparemos la vivienda para la sesión de fotos

Ya sabrás aplicar las mejores técnicas, que si no preparas el escenario, tu trabajo no habrá servido de mucho.

Lo primero será encontrar el momento ideal consultando la previsión meteorológica: ¿por qué elegir un día oscuro si al día siguiente sale el Sol?

Si aún así falta luz, abre las ventanas y combina esa luz natural con las de las lámparas encendidas: aportarán calidez y contraste. Si por el contrario es demasiada, las cortinas pueden hacer de difusor.

Además puedes tomar partido en la distribución de los muebles si convences al propietario de lo importante que es para el resultado. Tienes toda una guía sobre la puesta a punto de la casa en el post pasado que preparamos para esta serie.

¿Vamos al foco? Entremos en materia con la iluminación

Como vimos en el punto anterior, la luz es fundamental.

  • El flash se puede usar o no, pero no lo recomendamos para estancias, pues con la luz natural conseguimos una imagen lo más parecida a la realidad. Evitamos así que superficies como cristales, mármoles o metales nos den reflejos. Si no hay luz, el trípode será nuestro aliado.
  • Cuando fotografíes interiores, si puedes escoger, usa el objetivo más luminoso. Es decir, el que te permita una mayor apertura de diafragma. A medida que el número f es más pequeño, significa que mayor es su apertura. Un objetivo es lo suficientemente luminoso cuando su máxima apertura, (o su número f más pequeño) es de al menos f/1.8 ó f/2.8. ¿Con esto se supone que tenemos que trabajar usando siempre los números más bajos? No. Dependerá de cada situación. A la vez hay que tener en cuenta que a mayor apertura de diafragma menor es la profundidad de campo y por tanto menor será la zona de enfoque.
Con profundidad de campo, apertura de diafragma media
Sin profundidad de campo, apertura de diafragma alta
  • Otra forma de aportar luminosidad la tenemos a través de la sensibilidad ISO. Se trata del sensor de la cámara y su capacidad para captar la luz. Con las cámaras digitales podemos variar esa sensibilidad. Se trata de jugar con la capacidad de captar luz: es baja en valores de 100 ó 200 y alta en valores de 1600 ó 3200. Eso sí, a cambio de conseguir más luz con el sensor, se verá más ruido en nuestras fotografías: es decir con más grano, que son los píxeles añadidos para aportar esa luz extra. El reto está en buscar el equilibrio entre luminosidad y un ruido que no afecte a la calidad
ISO alta, con ruido / ISO baja, sin ruido
  • ¿Qué hacemos en casos de contraluz? En algunos ángulos, a veces no podrás evitar tener el foco de luz frente a la cámara. Recomendamos subir la exposición hasta que la pared se vea bien blanca. En estos casos puntuales hay que forzar los parámetros estándar; prueba también a hacer la toma con flash y compara ambas, darás con la solución.

¿Qué ambiente queremos crear? La temperatura de color nos ayuda

Con la cámara puedes conseguir temperaturas cálidas que tienden a los amarillos y rojos, o bien frías cuando tienden a los azules. Vamos a tratar de fijarnos si el color en las fotos es muy diferente al real: si te salió más cálida o fría, lo puedes solucionar con el balance de blancos. Digamos que ayudamos así a la cámara a compensar la temperatura de color.

Si trabajamos en modo automático no podremos tener el control: tendremos que elegir semiautomático o manual.

Usar el semiautomático es tan sencillo como indicarle a la cámara desde el menú si te encuentras en una sala con luz artificial, natural, si hay sol, el día está nublado y otras opciones que encuentres.

Por otro lado hay cámaras que te ayudan a encontrar el balance perfecto fotografiando una superficie blanca en la estancia, como por ejemplo un folio. Así le indicamos cuál es la equivalencia según la sala.

¿Cuál es el ángulo perfecto? Todo depende de cómo se mire

Vamos a hablar de diferentes ángulos, aunque partiendo de una base: trabajándolos en el formato horizontal. En páginas web y en general para estancias, es más adecuado que el vertical por su efecto panorámico. Si además respetamos el mismo formato en todas las fotografías obtendremos un resultado más uniforme, dándole una lógica a la serie.

Ahora vamos a la búsqueda del ángulo adecuado: lo primero será alinear con la cámara recta, buscando los paralelos en las líneas de suelos, techos, mesas… lo que nos pueda guiar para conseguirlo. Las líneas torcidas no dan un acabado profesional. Hacer la fotografía subido a una silla o agachado quizás sirva para conseguir ciertos efectos, pero por lo general para la verticalidad, lo más efectivo será mantener la cámara en ángulo recto, a la altura de los ojos. Y si se ve el suelo y el techo, tu foto está de sobresaliente.

¿Desde dónde hacer la fotografía?

Para que el espacio se vea más amplio, fotografiamos desde las esquinas. Por otro lado, si la estancia tiene un gran tamaño y merece la pena publicar varias fotografías de la misma, no te quedes con un solo ángulo. Mejor mostrar diferentes puntos de vista, por supuesto evitando aparecer reflejados.

¿Cuál es la mejor forma de retener todo lo que has leído? Practicando y practicando. Esperamos que te hayan gustado estos consejos y se te dé la ocasión de aplicarlos logrando los mejores resultados.